
Yo le pregunto a un caminante de la urbe
¿Que es mas hermoso? ¿Un corcel sumiso y domado? o ¿Un corcel indomable y libre?
Antes de responderme se impacta ante la sorprendente irrupción entre los fríos pedregales y la gran arboleda, luego de analizarme entre miradas y gestos, su boca empieza a tomar diferentes formas diciendo:





























